Cocer las espinacas. Coloca las espinacas en una olla con agua hirviendo y una pizca de sal. Cocina unos 5 minutos, hasta que estén blandas. Escúrrelas bien y deja enfriar un poco. Luego, pícalas muy finas y exprímelas con las manos o un paño limpio para eliminar el exceso de agua.
Preparar la mezcla. En un bol grande, coloca la ricota bien escurrida y aplástala con un tenedor para suavizarla. Añade la yema, el parmesano, las espinacas picadas, la nuez moscada, sal y pimienta. Mezcla hasta integrar.
Incorporar la harina. Agrega los 60 g de harina y mezcla suavemente con un tenedor o espátula hasta obtener una masa suave y ligeramente pegajosa. 💡 Truco: No sobre-amasar. Si la masa está demasiado húmeda, añade más harina de a cucharaditas hasta que sea manejable.
Formar los ñoquis. Espolvorea generosamente harina sobre una superficie limpia. Divide la masa en dos partes. Con las manos enharinadas, rueda cada porción hasta formar cilindros largos de unos 2 cm de grosor. Corta en piezas de 2 cm y, si quieres, pásalas suavemente por los dientes de un tenedor enharinado para marcar las clásicas ranuras. Coloca los ñoquis formados en una bandeja ligeramente enharinada para que no se peguen.
Cocer los ñoquis. Hierve abundante agua con sal en una olla grande. Echa los ñoquis con cuidado. Cuando suban a la superficie (2-3 min), retíralos con una espumadera.
Mezclar con la salsa. Pásalos directamente a una sartén con la salsa de tomate caliente. Remueve con suavidad 1 minuto para que absorban bien el sabor.
Servir. Reparte en platos, espolvorea con parmesano extra y decora con hojas de albahaca fresca. Servir inmediatamente.